lunes, 11 de junio de 2012



INTENCIONALIDAD ACCIÓN U OMISIÓN DE LOS MALOS TRATOS A PERSONAS MAYORES


La intencionalidad puede estar en el resultado (dañar, apartar a la persona mayor de todo contacto social, etc.), pero también enla acción-omisión. Por ejemplo: Un cuidador que ata a una persona mayor injustificadamente, puede no tener intención de dañar, pero sí tiene intención en la acción, sí que tiene intención de sujetar físicamente al mayor, de restringir su libertad de movimientos.
 La intencionalidad no admite grados. Se tiene o no se tiene intención de hacer daño. De todos modos, el que no haya intencionalidad no significa que no haya responsabilidad. Por ejemplo: Un profesional sabe –o debe saber- cuáles son los criterios del “buen cuidado” y su ignorancia de los mismos no le quita de responsabilidades. Existe, en este sentido, la “ignorancia culpable”, que le puede conducir a ser negligente.
 El cuidador no profesional (familiar, etc.), también tiene sus responsabilidades en proporcionar los cuidados adecuados, aunque pueda tener ciertos atenuantes al no ser profesional.
Para hablar de malos tratos en cualquiera de sus formas, tiene que haber un resultado de daño o angustia o, al menos, un riesgo significativo de que esto ocurra, porque la acción o la omisión estén claramente contraindicadas.
Cuando existe intencionalidad, existe claramente maleficencia, pues se realiza dolosamente una acción – omisión que está contraindicada.
Si no hay intencionalidad, pero se realiza algo  contraindicado, también podremos hablar de maleficencia.
También puede haber conductas inadecuadas que no están indicadas, pero no por ello están necesariamente contraindicadas. En estos casos se es no-benefíciente.
Malos tratos a mayores, Guía de actuación

1.a edición, 2005
IMSERSO.
AUTORES
– Barbero Gutiérrez, Javier. Psicólogo Clínico. Máster en Bioética.Coordinador Sociosanitario del Área 7 de Atención Primaria de Madrid. IMSALUD.
– Barrio Cantalejo, Inés María. Enfermera. Máster en Bioética.Investigadora de la Fundación Hospital Virgen de las Nieves deGranada.
– Gutiérrez González, Begoña. Trabajadora Social. Unidad deGeriatría. Hospital Ramón y Cajal de Madrid. IMSALUD.
– Izal Fernández de Trocóniz, Maria. Doctora en Psicología.Profesora Titular. Facultad de Psicología. Universidad Autónomade Madrid.
– Martínez Maroto, Antonio. Jurista. Gerontólogo. Jefe del área del Plan Gerontológico Estatal de IMSERSO.
– Moya Bernal, Antonio. Médico de Familia. Máster en Bioética.Centro de Salud Tres Cantos. Área 5 de Madrid. IMSALUD.
– Pérez Rojo, Gema. Licenciada en Psicología. Investigadora. Portal Mayores IMSERSO/CSIC. Facultad de Psicología. Universidad Autónoma de Madrid.
– Sánchez del Corral Usaola, Francisco. Médico especialista en Geriatría y Gerontología. Médico de Familia. Máster en Gerontología Social. Equipo de Soporte de Ayuda a Domicilio del Área 5 de Madrid. IMSALUD.
– Yuste Marco, Antoni. Médico especialista en Geriatría y Gerontología. Director Médico del Hospital Sant Antoni Abad de Vilanova i la Geltrú. Barcelona.







MALOS TRATOS A PERSONAS MAYORES:


El envejecimiento no se define únicamente por el paso de los años. En él concurren distintas variables sociales y culturales que pueden condicionar la aparición de Malos Tratos a las Personas Mayores.
De hecho, hoy nadie parece negar que la vejez es la antítesis de los ideales modernos. Vivimos una etapa de gran diferenciación intergeneracional que origina discriminaciones sociales y culturales de las personas mayores. Éstas constituyen el sector de población con mayor índice de crecimiento, lo que afecta significativamente a la
producción, al consumo, a las prestaciones sociales y sanitarias y al gasto público, generándose nuevas áreas de conflicto. Hoy, desafortunadamente, el envejecimiento se percibe más como una carga que como una conquista social.

Existen también estereotipos de la vejez, alimentados por representaciones sociales, que la asocian a enfermedad, decadencia, deterioro, pasividad y falta de horizonte vital, con la consiguiente distorsión del modo en que percibimos a las personas mayores y de la forma en que se perciben a sí mismas, lo que puede conducir a su victimización social y a aumentar su vulnerabilidad frente a los malos tratos a personas mayores.

La estructura y la dinámica familiares actuales no son como las de hace tres décadas. Han cambiado los modelos tradicionales de familia y, como consecuencia, nos enfrentamos a la desestabilización en la continuidad de los cuidados, mal llamados, informales. Las políticas sociales, orientadas al cuidado comunitario, refuerzan la idea de que la familia es el lugar idóneo de atención, aunque este discurso no venga acompañado de recursos reales de soporte a esas familias.
El resultado, en muchos casos, se traduce en una sobrecarga de los cuidadores que está reconocida como un importante factor de riesgo para la aparicion de malos tratos a personas mayores.


Malos tratos a mayores, Guía de actuación

1.a edición, 2005
IMSERSO.
AUTORES
– Barbero Gutiérrez, Javier. Psicólogo Clínico. Máster en Bioética.Coordinador Sociosanitario del Área 7 de Atención Primaria de Madrid. IMSALUD.
– Barrio Cantalejo, Inés María. Enfermera. Máster en Bioética.Investigadora de la Fundación Hospital Virgen de las Nieves deGranada.
– Gutiérrez González, Begoña. Trabajadora Social. Unidad deGeriatría. Hospital Ramón y Cajal de Madrid. IMSALUD.
– Izal Fernández de Trocóniz, Maria. Doctora en Psicología.Profesora Titular. Facultad de Psicología. Universidad Autónomade Madrid.
– Martínez Maroto, Antonio. Jurista. Gerontólogo. Jefe del área del Plan Gerontológico Estatal de IMSERSO.
– Moya Bernal, Antonio. Médico de Familia. Máster en Bioética.Centro de Salud Tres Cantos. Área 5 de Madrid. IMSALUD.
– Pérez Rojo, Gema. Licenciada en Psicología. Investigadora. Portal Mayores IMSERSO/CSIC. Facultad de Psicología. Universidad Autónoma de Madrid.
– Sánchez del Corral Usaola, Francisco. Médico especialista en Geriatría y Gerontología. Médico de Familia. Máster en Gerontología Social. Equipo de Soporte de Ayuda a Domicilio del Área 5 de Madrid. IMSALUD.
– Yuste Marco, Antoni. Médico especialista en Geriatría y Gerontología. Director Médico del Hospital Sant Antoni Abad de Vilanova i la Geltrú. Barcelona.





MALOS TRATOS A LOS ANCIANOS

El maltrato al anciano emerge como problema social hace pocos años y no porque antes no existiera, sino porque siempre ha sido un problema “oculto”. A veces los ancianos no quieren reconocerse como víctimas de malos tratos  por temor a represalias, o al confinamiento en instituciones, o simplemente porque prefieren negar una realidad que les resulta insoportable; por otra parte, los familiares o los cuidadores, no van a dar facilidades en la detección por razones obvias. Tampoco ha habido mucha sensibilidad por parte de los profesionales sanitarios en este sentido y los recursos sociales para dar una solución al problema, una vez detectado, son escasos a pesar de afectar a un grupo de población que crece exponencialmente.

Las personas mayores de 65 años son víctimas de maltrato físico, psíquico o abandono de forma continuada. Es muy difícil hacer estimaciones pero se cree que menos de uno de cada cinco casos se denuncian, debido a la ocultación o minimización del problema por la víctima, por el agresor o por los  profesionales de la salud. No se conoce  la incidencia de los malos tratos de los ancianos en instituciones. Un informe10 sobre las enfermeras de asistencia a domicilio mostró que más del 36% de ellas habían sido testigos de abusos físicos y el 81% de
maltrato  psicológicos. De los causantes de malos tratos, el 66% eran los propios cónyuges y el resto los hijos mayores. En otro estudio 11, el 45 % de  los  cuidadores domésticos  admitía haber tenido conductas  consideradas como maltratantes. Sin embargo muchas de las víctimas no  las consideraban como abuso o maltrato .


Colección Manuales y Guías
Serie Personas Mayores
Antonio Moya Bernal y Javier Barbero Gutiérrez (coord.)

1.a edición, 2005
IMSERSO



domingo, 10 de junio de 2012


Ancianos son maltratados por sus hijos



Se define como la acción única o repetida, o la falta de la respuesta apropiada, que ocurre dentro de cualquier relación donde exista una expectativa de confianza y la cual produzca daño o angustia a una persona anciana. Desde un punto de vista legal, esta clase de maltrato es un concepto que ni ha sido definido jurídicamente, ni cuenta con una tipificación específica, ni constituye un agravamiento de la pena por el hecho de que la víctima pertenezca a la tercera edad.
Las personas de la tercera edad están muchas veces sujetas a asaltos, robos de carteras o billeteras por parte de antisociales que aprovechan su condición de invalidez para actuar con mayor impunidad o fraudes por reparaciones en la casa, como por ejemplo cobrar el costo de la reparación antes de hacerla y no volver más.
Además del daño físico, el abuso también incluye aprovecharse de las finanzas, desatención, abuso sexual o abandono de una persona de edad avanzada.
La mayoría de los abusos incluyen amenazas verbales o menosprecio para estas personas a veces postradas.
El paso de los años se convierte para algunos adultos mayores en una pesadilla, principalmente por convertirse en víctimas de las personas que trajeron al mundo, sus hijos, quienes los despojan de propiedades que por años de trabajo lograron adquirir, los maltratan físicamente, psicológicamente, y hasta los abandonan.
Del cien por ciento de las quejas que se dan de adultos mayores, el 70 por ciento es por despojo, seguida del 20 por ciento de abandono y por último, maltrato físico, cometido en un 80 por ciento de los casos por sus hijos.


Humberto Palomeque
07 de Febrero del 2012, Diario Presente.

sábado, 9 de junio de 2012


Clasificación  de los tipos de abuso.
GENERAL:
Físicas:
Es el uso de fuerzas físicas no accidentales para coercionar. Es la forma más obvia y fácil  de  definir  pero  una  de  las  menos  comunes.  Se  pueden  apreciar  por  la  existencia  de heridas, golpes, bofetones, golpes con objetos contundentes, etc.
Verbal:
Depende en gran medida de las malas relaciones interpersonales previas a la situación.  Por  ejemplo  la agresión verbal crónica, los insultos repetidos y las amenazas.
Psicológico:
Intimidación verbal, humillación y la infantilización del residente. En general ocurre junto a otras formas de abuso.
Financiero:
Es la forma inapropiada o ilegal de usar el dinero, propiedades y otras; es quizás la más común.
Abandono:  Es  la  negación de  las  necesidades  básicas  de  servicios  como  comida, medicamentos, transferencia al baño, aseo personal, acceso a la salud y otras.
Abuso sexual:
Sodomía, copulación oral, penetración de objetos extraños, incesto, violación.
SEGÚN SEAN LOS ACTOS:
Actos por omisión
Actos por comisión
Abuso:
Físico Psicológico
Violencia de los Derechos y Libertades o por Explotación:
Financiero
Personal
Dentro  de  los  “Actos  por  Omisión”,  las  negligencias  pasivas ocurren  cuando  las necesidades del residente son desconocidas por el cuidador o no son dadas con  propiedad.
La negligencia activa ocurre cuando el cuidador deliberadamente altera el bienestar del residente por limitaciones o renuncia en la satisfacción de las necesidades básicas.  Ejemplos son  la  no-provisión  de  alimento suficiente, falta  en  la  ayuda  en  la  transferencia  a  la  cama desde la silla de ruedas y falla para suministrar ropa o medicación entre otras.
El maltrato por “comisión” es la forma de abuso en las cuales incluyen el abuso físicoo el trato con violencia hacia el residente por parte del cuidador y en la forma de violación de derechos y libertades.  Ejemplos: reglas restringidas a los residentes en el uso de su propia ropa, tener sus propias pertenencias, estar solo, cerrar su puerta.

 Escrito por Instituto de Mayores y Servicios Sociales,Observatorio de Personas Mayores,Sociedad Española de Geriatría y Gerontología,Organización Mundial de la Salud

viernes, 8 de junio de 2012


El maltrato de ancianos.



¿Qué se considera maltrato a personas mayores? "Cualquier acto u omisión que produzca daño, intencionado o no, practicado a mayores de 65 años, que ocurra en el medio familiar, comunitario o institucional, y vulnere o ponga en peligro su integridad física o psíquica, así como el principio de autonomía o el resto de derechos fundamentales del individuo".
Se clasifica como: físico, psicológico, por negligencia, económico y sexual. "El más común es el maltrato por negligencia (descuido en la higiene, la alimentación, entre otras)" y se distribuye por igual en todas las clases sociales y económicas. Un importante porcentaje de maltratadores son los propios hijos y, en muchos casos, con la connivencia de los cónyuges y se producen más en los domicilios que en las residencias públicas o privadas.
En el hogar es donde se dan con más frecuencia las situaciones de maltrato y es muy difícil conocer la dimensión real del problema por el secretismo que lo rodea.
Aunque hay casos de abuso deliberado, la causa más normal es el abandono por razones económicas, falta de medios, o por masificación den las residencias con falta de personal. Según el colectivo médico. "Tenemos que tener en mente el problema para ser capaces de detectarlo y, por tanto, de reducir las tasas que se producen en los ancianos. Si no hay lesiones evidentes, los mayores difícilmente van a expresar este problema".
Las dependencias son un factor que incide en que puedan aumentar los riesgos de maltrato en personas de la tercera edad.

Dra. Montse Queralt
Especialista en Medicina de Familia y Geriatría
Médico Consultor de Advance Medical




Condicionantes para el maltrato de las personas de la tercera edad.




Los mayores en ocaciones ni siquiera son concientes de la situación de maltrato que están viviendo. Como muestra valga decir que ocho de cada diez ancianos victimas de maltrato considera satisfactorias las relaciones con familiares”
Partiendo de la base de que nos encontramos ante un hecho complejo que presenta múltiples condicionantes, es una verdad aceptada que un acto físico tiene su origen en la mente, en el cerebro. Por lo tanto es fundamental la percepción que tenemos de la persona mayor. En el imaginario colectivo un anciano es una persona dependiente, débil. Poco queda del respeto, la sabiduría que portan, o las experiencias vitales que nos pueden transmitir. Ya no se les pide consejo, ni se escuchan sus opiniones. Todo lo más, se han convertido en personas a las que cuidar. Esta imagen mental que tenemos de la Tercera Edad es lo que se ha dado en llamar "edadismo". Y son valores que penetran tanto en los familiares como en el propio mayor.
Las actitudes y estereotipos negativos hacia las personas mayores hacen que, de cierta manera, se les deshumanice. Los estudios demuestran que estos estereotipos negativos sobre lo que conlleva la vejez están presentes tanto en la población joven como en las personas mayores. Entre estas ideas se encuentra, por ejemplo, la de que las personas mayores pierden poder y control sobre sus vidas con la edad, así como la percepción de los ancianos como frágiles, débiles y dependientes. Todo esto facilita que otras personas abusen de ellos sin un sentimiento de culpabilidad o remordimiento, y que se les vea como un objetivo perfecto para la explotación".

Revista Fusión, Escrito por Marta Iglesias ,05 Marzo 2009.